Washington vincula directamente al gobierno de Nicolás Maduro con el llamado “Cartel de los Soles” y a grupos criminales como el “Tren de Aragua”, calificando a las víctimas de sus ataques marítimos como “narcoterroristas”.

Esta justificación fue la base para la orden secreta firmada por Trump en julio de 2025, que autorizó la ofensiva naval. Figuras clave como el Secretario de Estado Marco Rubio, el Secretario de Defensa Pete Hegseth y el asesor presidencial Stephen Miller han sido instrumentales en la promoción de esta estrategia, que entrelaza el narcotráfico con la crisis migratoria y la inestabilidad regional. Según esta visión, detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos es un imperativo que justifica el despliegue de una fuerza militar masiva y acciones directas, como el bombardeo de un muelle. Sin embargo, críticos internacionales y el gobierno venezolano denuncian que esta ofensiva constituye una “guerra no declarada” y una serie de ejecuciones extrajudiciales, ya que EE.

UU. no ha presentado pruebas públicas que sustenten todas sus acusaciones.