Funcionarios estadounidenses han indicado que están evaluando el uso de la fuerza para abordar buques y esperan la llegada de recursos militares adicionales para fortalecer el cerco. Esta demostración de fuerza no solo busca el colapso económico de Venezuela, sino que también proyecta el poderío estadounidense en la región, aunque a un alto costo y con el riesgo constante de una confrontación directa.