En sus palabras, “hubo una gran explosión” y afirmó: “atacamos todas las embarcaciones y ahora atacamos la zona… y ya no existe”.
Esta declaración subraya la justificación de Washington para su ofensiva militar, enmarcada en la lucha contra el narcotráfico, al que califica como una amenaza para su seguridad nacional. Sin embargo, la operación está rodeada de ambigüedad. Trump no especificó la ubicación exacta del ataque ni la agencia que lo ejecutó, aunque algunas fuentes citadas en los informes sugieren que la CIA podría estar detrás de la operación.
De manera significativa, el gobierno venezolano ha mantenido silencio sobre el incidente, sin confirmar ni desmentir las afirmaciones de Trump. Esta falta de respuesta oficial añade incertidumbre al panorama, mientras que la acción en sí misma es vista como un cambio cualitativo en la estrategia estadounidense, pasando de la presión naval a posibles intervenciones directas en territorio venezolano, lo que eleva considerablemente el riesgo de un conflicto abierto.












