En respuesta, Venezuela ha denunciado estas acciones ante el Consejo de Seguridad de la ONU, calificándolas de “piratería estatal” y “la mayor extorsión”. Esta postura ha sido respaldada por expertos de la ONU, quienes han descrito el bloqueo como un “ataque armado” que viola el derecho internacional. La escalada evidencia un endurecimiento de la política de Washington, que pasa de la presión económica a una confrontación directa en el mar, con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional y la ya crítica situación humanitaria en Venezuela.