Altos funcionarios de la administración Trump han defendido públicamente la escalada de presión contra Venezuela, enmarcando las acciones militares en el Caribe como una medida necesaria para privar de recursos al gobierno de Nicolás Maduro y combatir el narcotráfico. Las declaraciones de figuras clave como el secretario de Estado Marco Rubio y la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem subrayan una postura de línea dura que no descarta futuras acciones. Marco Rubio calificó al gobierno venezolano como "intolerable" para Estados Unidos y defendió tanto las sanciones como las acciones militares. En una rueda de prensa, reiteró las acusaciones contra Maduro y afirmó que Washington aplicará sanciones para privar al gobierno de recursos que, según alega, financian al "Cartel de los Soles". Por su parte, Kristi Noem fue contundente al declarar que "Maduro tiene que irse", vinculando al mandatario con una organización de narcotráfico que incluiría a altos funcionarios de su gobierno.
El propio presidente Trump ha elevado el tono, afirmando que "lo más inteligente" para Maduro sería dejar el poder y ha evitado descartar una guerra con Venezuela.
John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional, ofreció una perspectiva interna al señalar que "Trump está confundido sobre qué hacer en Venezuela" y que sus decisiones no siempre se alinean con los intereses estadounidenses.
Esta retórica beligerante, combinada con el despliegue militar, busca proyectar una imagen de fuerza y determinación, aunque también revela debates internos sobre la estrategia a seguir para lograr un cambio de régimen en el país suramericano.
En resumenLa administración Trump ha justificado su ofensiva contra Venezuela con una retórica de línea dura, con altos funcionarios como Marco Rubio y Kristi Noem declarando que 'Maduro tiene que irse'. Esta postura defiende las sanciones y acciones militares como herramientas para combatir el narcotráfico y forzar un cambio de régimen, aunque también existen análisis que sugieren una falta de claridad estratégica en la Casa Blanca.