La interrupción del suministro amenaza con agravar la ya crítica situación energética y económica de la isla.
Los informes describen la presión estadounidense sobre el petróleo venezolano como una “primera víctima” en Cuba, donde los apagones diarios ya lastran una economía que se ha contraído un 11 % en los últimos cinco años. La isla necesita unos 110.000 barriles diarios para sus necesidades básicas, y la interrupción de los envíos desde Venezuela agudiza el déficit. Esta estrategia ha sido calificada como una “jugada a tres bandas” por parte de la administración Trump, ya que no solo busca asfixiar financieramente al régimen de Maduro, sino que también representa un “puntillazo a la economía de Cuba” y un “varapalo a China”, otro actor clave en la región. En un intento por mitigar la crisis, se ha reportado la llegada a Cuba de un buque petrolero ruso sancionado por Europa, cargado con 330.000 barriles. Sin embargo, este envío puntual no resuelve el problema estructural de la dependencia energética de la isla, que enfrenta una Nochebuena y Navidad a oscuras debido a la falta de combustible.












