En una entrevista con NBC News, al ser preguntado sobre una posible confrontación militar, Trump respondió directamente: “No lo descarto”.
Añadió que el líder venezolano “sabe exactamente lo que quiero” y que “lo sabe mejor que nadie”, un mensaje ambiguo que sugiere que las demandas de Washington han sido comunicadas claramente a Caracas. Esta retórica belicista se complementa con la estrategia de “máxima presión” de su administración, que incluye un bloqueo petrolero, el desconocimiento de la legitimidad de Maduro tras las elecciones de 2018 y 2024, y una acusación formal de “narcoterrorismo” por parte de la justicia estadounidense. Además, el gobierno de Trump ha incrementado a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha evitado confirmar si el objetivo final es deponer al mandatario, pero ha insistido en que su régimen es una amenaza.
Estas declaraciones han provocado una fuerte reacción internacional, con líderes como el presidente brasileño Lula advirtiendo sobre una posible “catástrofe”.












