Las operaciones, algunas realizadas con helicópteros, han apuntado a buques como el 'Centuries' y el 'Bella 1', ambos con bandera de Panamá. La Casa Blanca justifica las incautaciones argumentando que estos barcos forman parte de una “flota fantasma” utilizada por Venezuela para evadir sanciones, a menudo empleando “banderas falsas” y con presuntos vínculos con Irán y Hezbolá. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, difundió imágenes de las operaciones y afirmó que el gobierno de Maduro utiliza estos métodos para traficar crudo. Por su parte, el gobierno venezolano ha denunciado el “robo y secuestro” de los buques y la “desaparición forzada” de sus tripulaciones. La situación ha generado controversia, ya que informes como el de The New York Times han señalado que al menos uno de los buques interceptados no figuraba en la lista de petroleros sancionados por Estados Unidos, lo que añade una capa de complejidad legal y diplomática a la creciente confrontación marítima.