El bloqueo amenaza con agravar la ya profunda crisis energética de la isla, que sufre apagones diarios y una contracción económica sostenida. La Habana necesita aproximadamente 110.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades energéticas básicas, una cifra que se ve comprometida por la interrupción del flujo desde Venezuela.

Esta situación ha obligado a Cuba a buscar alternativas urgentes para evitar un colapso mayor.

En este contexto, se ha reportado la llegada inminente de un buque petrolero ruso, el cual está sancionado por la Unión Europea y el Reino Unido, al puerto de Matanzas. Este envío, que contiene 330.000 barriles de petróleo, evidencia un acercamiento de Cuba hacia Rusia como proveedor energético alternativo frente a la presión estadounidense. La situación ilustra cómo la estrategia de Washington contra Maduro genera efectos colaterales en toda la región, afectando a sus aliados y reconfigurando las alianzas geopolíticas. Mientras México también ha autorizado envíos de petróleo para brindar apoyo a La Habana, el bloqueo de Trump no solo golpea financieramente al régimen de Maduro, sino que también representa un 'puntillazo a la economía de Cuba', como lo describe un análisis.