Estas operaciones, dirigidas por el secretario de Guerra Pete Hegseth, son presentadas por Washington como golpes al narcotráfico, pero han sido denunciadas por Caracas y criticadas por expertos legales.

El Comando Sur de EE.

UU. (SouthCom) ha informado de al menos 30 ataques desde septiembre, con un saldo que supera los 105 fallecidos.

Las operaciones, parte de la 'Operación Lanza del Sur', se han dirigido a embarcaciones 'de bajo perfil' que, según la inteligencia estadounidense, son operadas por 'Organizaciones Terroristas Designadas' y transitan por rutas conocidas de tráfico de drogas.

Sin embargo, estas acciones han generado una fuerte controversia.

El gobierno de Maduro ha exigido pruebas y ha calificado los ataques como ejecuciones extrajudiciales, denunciando la destrucción de 28 embarcaciones.

Expertos en derecho internacional y miembros del Congreso estadounidense han expresado su preocupación, sosteniendo que los ataques podrían equivaler a crímenes de guerra, ya que se realizan sin un debido proceso y en un contexto que, según ellos, no califica como un conflicto armado bajo las normas internacionales. A pesar de las críticas, el presidente Trump ha insistido en que no necesita permiso del Congreso para llevar a cabo estas operaciones, argumentando que no son 'para tanto'.