En un movimiento que incrementa la presencia militar estadounidense en la región, un contingente de tropas de EE. UU. ha sido desplegado en el puerto de Manta, Ecuador. Aunque la misión declarada es la lucha contra el narcotráfico, este despliegue se percibe como parte de una estrategia más amplia para ejercer presión sobre Venezuela y consolidar el cerco militar en la zona. La llegada de personal de la Fuerza Aérea estadounidense a Manta, un puerto estratégico donde Washington tuvo una base militar hasta 2009, fue anunciada como una “operación temporal” en cooperación con la Fuerza Aérea de Ecuador. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, uno de los principales aliados de EE.
UU. en la región, afirmó que la operación “permitirá identificar y desarticular las rutas del narcotráfico”. Sin embargo, el momento del despliegue, que coincide con la intensificación de las operaciones militares de EE.
UU. en el Caribe y el Pacífico contra presuntas narcolanchas, ha levantado suspicacias.
Para Caracas y sus aliados, la presencia de tropas estadounidenses en un país vecino es una clara señal de la militarización de la política exterior de Washington en la región. La operación se enmarca en un acuerdo de cooperación militar bilateral firmado en 2023 y subraya la importancia estratégica de Ecuador en la lucha contra el crimen organizado, pero también su papel en el complejo tablero geopolítico que rodea a Venezuela.
En resumenEl despliegue de tropas estadounidenses en Manta, Ecuador, bajo el pretexto de la lucha antinarcóticos, es visto como una pieza más en la estrategia de presión de Washington en la región. Esta acción refuerza la presencia militar de EE. UU. cerca de Venezuela, contribuyendo a la percepción de un cerco estratégico y aumentando las tensiones geopolíticas.