Además, el canciller venezolano solicitó formalmente una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, una iniciativa que recibió el respaldo de China y Rusia. En el plano legal, el Parlamento venezolano está preparando una nueva ley para sancionar a quienes apoyen los actos de “piratería” de Estados Unidos, con penas que podrían alcanzar hasta 20 años de prisión.

Esta medida busca disuadir cualquier colaboración interna o externa con el bloqueo.

Militarmente, la respuesta ha sido directa: según informes del New York Times, la Armada venezolana ha comenzado a escoltar buques petroleros para protegerlos de una posible interceptación por parte de la Guardia Costera estadounidense. Estas contramedidas demuestran la determinación de Caracas de no ceder ante la presión y de utilizar todos los recursos a su disposición para mantener el control sobre su industria petrolera y su territorio.