Frente a la escalada de presión por parte de Estados Unidos, el gobierno de Nicolás Maduro ha desplegado una estrategia de resistencia en múltiples frentes, combinando acciones diplomáticas, legislativas y militares para defender su soberanía y contrarrestar los efectos del bloqueo. En el ámbito diplomático, Maduro ha buscado apoyo internacional, enviando una carta a los presidentes de Latinoamérica y a 149 jefes de Estado de la ONU. En ella, califica las acciones de EE. UU. como “piratería estatal” y pide activar mecanismos de las Naciones Unidas para sancionar a Washington.
Además, el canciller venezolano solicitó formalmente una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, una iniciativa que recibió el respaldo de China y Rusia. En el plano legal, el Parlamento venezolano está preparando una nueva ley para sancionar a quienes apoyen los actos de “piratería” de Estados Unidos, con penas que podrían alcanzar hasta 20 años de prisión.
Esta medida busca disuadir cualquier colaboración interna o externa con el bloqueo.
Militarmente, la respuesta ha sido directa: según informes del New York Times, la Armada venezolana ha comenzado a escoltar buques petroleros para protegerlos de una posible interceptación por parte de la Guardia Costera estadounidense. Estas contramedidas demuestran la determinación de Caracas de no ceder ante la presión y de utilizar todos los recursos a su disposición para mantener el control sobre su industria petrolera y su territorio.
En resumenVenezuela ha respondido a la ofensiva estadounidense con una estrategia multifacética: buscando apoyo en la ONU, preparando leyes para castigar la colaboración con el bloqueo y utilizando su Armada para proteger sus buques petroleros. Estas acciones demuestran una postura de resistencia activa frente a la presión de Washington.