Kristi Noem, Secretaria de Seguridad Nacional, ha sido particularmente directa, afirmando en repetidas ocasiones que Maduro “tiene que irse”. Noem ha acusado al mandatario venezolano de liderar una organización de narcotráfico, el “Cártel de los Soles”, que según ella incluye a altos funcionarios del gobierno. Por su parte, el Secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado al gobierno de Maduro como una “amenaza directa” e “intolerable” para la seguridad de Estados Unidos. Rubio ha defendido las sanciones y las acciones militares, advirtiendo que Caracas coopera con grupos terroristas como el ELN y las disidencias de las Farc.
Aunque ha evitado confirmar explícitamente si la estrategia en el Caribe busca deponer a Maduro, sus declaraciones dejan poco espacio para la duda. La jefa de gabinete, Susie Wiles, incluso sugirió que el verdadero objetivo de los bombardeos a lanchas en el Caribe es derrocar a Maduro, contradiciendo la postura oficial de que se trata de una lucha contra las drogas. Estas voces unísonas desde el más alto nivel del gobierno estadounidense envían un mensaje claro de que no habrá una normalización de las relaciones mientras Maduro permanezca en el poder.












