Esta situación evidencia cómo la creciente militarización del Caribe está afectando las relaciones entre los países de la zona.
La advertencia fue lanzada por Diosdado Cabello, considerado el número dos del gobierno venezolano, quien afirmó que si Trinidad y Tobago presta su territorio para un ataque, Venezuela responderá con contundencia, declarando que “no nos dejan alternativa”. El motivo de la discordia es la autorización del gobierno trinitense para que aviones militares de EE. UU. utilicen sus aeropuertos y la instalación de un radar estadounidense en el Aeropuerto Internacional ANR Robinson. Para Caracas, estas acciones convierten a la isla, ubicada a solo 11 kilómetros de sus costas, en un territorio clave para el “cerco” que Washington está implementando.
Cabello llegó a afirmar que las fuerzas estadounidenses “ya estarían presentes en tierras trinitenses”.
Esta disputa diplomática refleja la estrategia venezolana de presionar a sus vecinos para que mantengan una postura neutral, mientras que para Estados Unidos, la cooperación con países como Trinidad y Tobago es fundamental para sus operaciones de vigilancia y logística en una región de alta tensión.












