UU. (SouthCom) ha reivindicado estas acciones, enmarcadas en la “Operación Lanza del Sur”, como “ataques cinéticos letales” contra buques operados por “Organizaciones Terroristas Designadas”.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha dirigido personalmente estas operaciones, que se han difundido a través de comunicados oficiales e imágenes.

Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro rechaza categóricamente esta narrativa, exigiendo pruebas y calificando los ataques como “ejecuciones extrajudiciales”.

En una carta a la ONU, Caracas denunció la destrucción de 28 embarcaciones y alertó sobre una campaña de violencia sin el debido proceso. La controversia ha escalado a nivel político en Estados Unidos, donde miembros del Congreso han exigido explicaciones a la administración Trump, argumentando que los ataques podrían constituir crímenes de guerra. A pesar de las críticas, el Pentágono ha continuado con las operaciones y se ha negado a hacer públicos los videos completos de los asaltos, aumentando el escrutinio sobre la legalidad y la verdadera naturaleza de esta ofensiva militar.