Kast, por ejemplo, ha prometido establecer un “corredor humanitario” para deportar a migrantes irregulares y ha expresado su apoyo a “cualquier situación que termine con una dictadura” en Venezuela.

La migración también es un factor en la política regional, con países como Panamá anunciando vuelos de “retorno voluntario” en colaboración con Estados Unidos. Por otro lado, un estudio de la OIM destaca que, a pesar de las dificultades, la migración venezolana ha impulsado las economías de América Latina y el Caribe, con aportes significativos al consumo y al recaudo fiscal. Sin embargo, la magnitud del éxodo sigue siendo un poderoso argumento para quienes, como la administración Trump, señalan el colapso del Estado venezolano como una fuente de inestabilidad regional que justifica una intervención.