El presidente Nicolás Maduro ha respondido a la escalada de presión de Estados Unidos con un discurso de resistencia y un llamado a la unidad nacional e internacional frente a lo que califica como una agresión imperialista. Maduro ha denunciado enérgicamente el bloqueo naval y la incautación de petroleros como actos de “piratería” y una “grotesca amenaza”. En un intento por consolidar su frente interno y buscar apoyo regional, ha hecho un llamado directo a los militares de Colombia para lograr una “unión perfecta” y defender la soberanía venezolana, evocando el legado de Simón Bolívar.
Este movimiento busca presentar la crisis como una amenaza regional que requiere una respuesta conjunta.
Además, el gobierno venezolano ha acudido a instancias internacionales, solicitando una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU y manteniendo comunicación con el secretario general António Guterres para denunciar las amenazas de Washington. Internamente, Maduro ha instado a los venezolanos a rechazar la “agresión estadounidense” y ha expresado su confianza en que dentro de Estados Unidos prevalecerán las voces que buscan evitar una guerra. A pesar de la retórica desafiante, su gobierno también ha tomado medidas pragmáticas, como permitir la salida de supercargueros petroleros que no figuran en la lista de sancionados por Washington, en un aparente intento de mantener un mínimo flujo de exportaciones. La respuesta de Maduro combina la denuncia diplomática, el llamado a la unidad cívico-militar y la búsqueda de alianzas para resistir la ofensiva de la administración Trump.
En resumenFrente a la máxima presión de Estados Unidos, la respuesta de Nicolás Maduro se ha centrado en denunciar una 'agresión imperialista' y en un llamado a la unidad nacional y regional. Su estrategia combina la condena diplomática en foros internacionales con una retórica de resistencia y la búsqueda de alianzas, como su apelación a las fuerzas militares de Colombia, para enfrentar lo que considera una amenaza existencial para su gobierno.