La designación fue anunciada por el presidente Trump en redes sociales como justificación para el bloqueo naval, afirmando que “el régimen venezolano ha sido designado como organización terrorista extranjera”.
Esta clasificación permite a Estados Unidos emplear un rango mucho más amplio de herramientas legales y militares.
Según analistas, la estrategia ya no se limita a perseguir al “Cartel de los Soles”, sino que plantea la posibilidad de usar la fuerza directamente contra la estructura civil y militar del Estado venezolano. Esto incluye acciones sobre activos estatales, lo que incrementa la probabilidad de un choque directo con Caracas. La medida fue utilizada para justificar el “bloqueo total y completo” de los buques petroleros, vinculando directamente la política energética con la lucha antiterrorista. La designación del gobierno venezolano como entidad terrorista marca un punto de inflexión, endureciendo el marco legal bajo el cual Estados Unidos opera contra Venezuela y abriendo la puerta a acciones coercitivas mucho más severas que las implementadas hasta ahora.












