La creciente actividad militar de Estados Unidos y Venezuela en el Caribe ha generado graves riesgos para la seguridad de la aviación civil en la región. La situación ha derivado en advertencias oficiales, interferencias en sistemas de navegación y peligrosos incidentes de casi colisión entre aeronaves comerciales y militares. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ha emitido y renovado alertas de seguridad para todas las aerolíneas que operan en la zona, advirtiendo sobre la inestabilidad y el peligro potencial. Uno de los problemas más serios reportados es el bloqueo de las señales de GPS, una acción que se atribuye a ambos países y que pone en riesgo la navegación de los vuelos comerciales. La tensión se ha materializado en incidentes concretos que han encendido las alarmas.
Un piloto de un vuelo de JetBlue reportó que su aeronave estuvo a punto de chocar con un avión de la Fuerza Aérea estadounidense cerca de Venezuela, afirmando que la nave militar “pasó directamente en nuestra ruta”. Apenas un día después, se informó de un incidente similar que involucró a un jet privado Falcon 900EX que volaba de Aruba a Miami y que también tuvo que realizar una maniobra evasiva para evitar una colisión con un avión militar de EE.
UU.
El Comando Sur estadounidense ha reconocido que está revisando estos reportes.
Estos eventos subrayan cómo la confrontación militar está teniendo consecuencias directas y potencialmente fatales para el tráfico aéreo civil, convirtiendo un corredor aéreo internacional en una zona de alto riesgo.
En resumenLa escalada militar en el Caribe ha trascendido al ámbito aéreo, generando un peligro real para la aviación civil a través del bloqueo de GPS y casi colisiones, lo que ha obligado a las autoridades de aviación a emitir advertencias de seguridad para la región.