Al enmarcar las expropiaciones realizadas por el gobierno chavista como un “robo”, Trump busca crear una justificación legal y moral para sus acciones coercitivas, presentándolas como una respuesta legítima a una afrenta económica. Esta narrativa ha desatado una reacción nacionalista en Venezuela y es una pieza clave del discurso de la Casa Blanca para legitimar su ofensiva ante la opinión pública estadounidense.