Esta clasificación proporciona la justificación legal para el bloqueo naval y abre la puerta a un abanico de acciones militares y económicas mucho más amplio contra el Estado venezolano. El presidente Donald Trump utilizó esta designación como el fundamento principal para ordenar el bloqueo naval. En una publicación en redes sociales, afirmó: “El régimen venezolano ha sido designado como organización terrorista extranjera”. Esta acción representa un cambio fundamental en la estrategia de Washington, que hasta ahora se había centrado en acusar a individuos específicos del gobierno venezolano de integrar el llamado “Cartel de los Soles”, una organización de narcotráfico. Al extender la etiqueta de terrorista a todo el “régimen”, Estados Unidos ya no se limita a perseguir a personas por delitos de narcotráfico, sino que se atribuye la potestad de emplear la fuerza directamente contra la estructura civil y militar del Estado venezolano. Analistas, como el profesor Víctor Mijares, señalan que esta designación supone un escenario de posibles acciones sobre activos del Estado, elevando la probabilidad de un choque directo con Caracas. La medida marca un giro de gran impacto en la política regional, ya que proporciona a la Casa Blanca un marco legal, desde su perspectiva, para justificar operaciones militares que de otro modo podrían ser consideradas actos de guerra no declarados.