Dirigiéndose explícitamente a los militares colombianos, a quienes dijo conocer “muy bien”, los invitó a unirse a las tropas venezolanas para enfrentar a las fuerzas norteamericanas.

“Los llamo a la unión perfecta con Venezuela para que nadie se atreva a tocar la soberanía de nuestro país”, afirmó. Este llamado se interpreta como una señal de alarma del gobierno venezolano y un intento de fracturar la tradicional alianza entre Colombia y Estados Unidos. Además de este llamado militar, Maduro buscó apoyo diplomático, manteniendo una conversación con el secretario general de la ONU, António Guterres, para denunciar las amenazas de Washington y alertar sobre las implicaciones para la estabilidad regional. Internamente, el líder chavista también confió en que dentro de Estados Unidos le “amarren las manos” a los “locos” que buscan una guerra, agradeciendo a los manifestantes que protestaron contra la “agresión estadounidense”.