Por su parte, Rusia fue más directa en su advertencia.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, calificó la situación en el Caribe como “potencialmente muy peligrosa” y expresó su esperanza de que el presidente Trump no cometa “un error fatal”. Moscú instó a Washington a actuar con pragmatismo, señalando que el aumento de las tensiones podría tener consecuencias “impredecibles” para todo Occidente. El respaldo de ambas potencias se materializó en el apoyo a la solicitud de Venezuela de una reunión de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU para debatir el bloqueo estadounidense. Esta respuesta coordinada subraya la dimensión geopolítica del conflicto, en el que Venezuela cuenta con el respaldo de dos de los principales rivales de Estados Unidos en el escenario mundial.