UU., que divulgó una orden judicial censurada, el buque (anteriormente llamado Adisa) se utilizó para trasladar combustible sancionado. Documentos revelaron que el petrolero navegaba con una falsa bandera y estaba vinculado a una red para evadir las sanciones.

La operación fue citada por el presidente Trump como un ejemplo de las acciones que su gobierno está dispuesto a tomar, advirtiendo que podría haber nuevas incautaciones. La captura del 'Skipper' también tuvo repercusiones diplomáticas, ya que Venezuela acusó a Trinidad y Tobago de complicidad en el decomiso, lo que llevó a Caracas a romper un acuerdo de suministro de gas con la nación caribeña. La acción se considera una demostración de fuerza y una advertencia a otras navieras que intenten comerciar con el petróleo venezolano.