Esta clasificación no solo endurece el marco legal para las sanciones, sino que también abre la puerta a posibles acciones militares directas contra la estructura civil y militar del Estado venezolano. El anuncio fue hecho por el propio presidente Trump al justificar el bloqueo naval, afirmando que “el régimen venezolano ha sido designado como organización terrorista extranjera”.

Esta medida va más allá de las acusaciones previas que vinculaban a altos funcionarios con el narcotráfico a través del llamado “Cartel de los Soles”.

Ahora, la designación se aplica a todo el aparato gubernamental, lo que, según analistas, permite a Washington emplear la fuerza directamente contra activos del Estado venezolano, tanto civiles como militares.

Víctor Mijares, profesor de la Universidad de Los Andes, señaló que esta estrategia marca un giro de gran impacto en la política regional, elevando la probabilidad de un choque directo con Caracas. La designación también sirve como base legal para acciones como la incautación de buques petroleros y otros activos en aguas internacionales. Esta clasificación se suma a la recompensa de hasta 50 millones de dólares que el Departamento de Justicia ofrece por información que conduzca a la captura de Maduro, a quien acusa de “narcoterrorismo”.