Estas acciones, enmarcadas en la “Operación Lanza del Sur”, han sido presentadas por la Casa Blanca como una respuesta al tráfico de drogas, delito del cual acusan directamente a Nicolás Maduro. Sin embargo, la narrativa oficial ha sido puesta en duda por declaraciones de altos funcionarios de la propia administración Trump. La jefa de gabinete, Susie Wiles, sugirió que el verdadero objetivo de los bombardeos es derrocar a Maduro, lo que contradice la postura pública de la Casa Blanca.

Además, el presidente Trump ha advertido que los ataques terrestres contra el narcotráfico “van a comenzar a suceder”, mencionando no solo a Venezuela sino también a Colombia.

Analistas señalan que, si bien la lucha contra las drogas es un componente de la política exterior de EE. UU., el masivo despliegue militar y la retórica empleada indican que las motivaciones van más allá, apuntando a objetivos geopolíticos claros en la región, principalmente el cambio de régimen en Caracas.