El presidente venezolano atribuyó directamente esta situación a la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar.

Este episodio ilustra cómo la presión de la administración Trump, bajo lo que se ha denominado el “Corolario Trump”, está forzando a los países de la región a posicionarse, lo que genera nuevas tensiones diplomáticas y económicas que desbordan las fronteras de Venezuela y afectan la estabilidad del Caribe.