Caracas afirma haber potenciado su sistema de vigilancia y control aéreo, declarándose preparada para defender su soberanía. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, declaró que las "hostiles circunstancias" impuestas por Estados Unidos han servido para potenciar "la autonomía operativa" de las fuerzas armadas venezolanas y mejorar su sistema de vigilancia y control del espacio aéreo. El gobierno de Maduro ha sostenido consistentemente que el despliegue aeronaval estadounidense en el Caribe es una "estrategia de presión y desestabilización", utilizando la lucha antinarcóticos como pretexto. En discursos públicos, Maduro ha denunciado la "intimidación" y ha advertido que su país está preparado para "responder y defenderse". Además, ha agradecido a los manifestantes que han salido a las calles para protestar contra lo que califica de "agresión estadounidense", y ha expresado su confianza en que dentro de Estados Unidos se les "amarrarán las manos" a los "locos" que buscan una guerra.
La reacción a la incautación del petrolero 'Skipper' fue igualmente enérgica, siendo calificada como "piratería naval criminal" y un "robo descarado".
Esta postura de desafío busca consolidar el apoyo interno y proyectar una imagen de fortaleza frente a lo que perciben como una amenaza existencial a su soberanía.













