Esta revelación confirma la estrecha relación entre la líder opositora y el gobierno estadounidense. Machado no solo validó la cooperación, sino que también respaldó las medidas de presión, asegurando que la oposición venezolana está "trabajando de manera ardua" con Washington. En este sentido, justificó las acciones militares estadounidenses en la región y pidió a los países democráticos un mayor respaldo para bloquear las fuentes de ingresos del gobierno de Maduro, al que acusa de apoyarse en "sistemas criminales". Esta posición generó una reacción inmediata del oficialismo, con Nicolás Maduro acusándola de "aplaudir" en Oslo el "secuestro" del petrolero venezolano.

Al ser consultada sobre si apoyaría una invasión militar de EE.

UU., Machado evitó una respuesta directa, limitándose a expresar su esperanza de que Venezuela sea libre.

Su discurso en Oslo también fue contundente, afirmando que en Venezuela operan libremente "agentes rusos, agentes iraníes y grupos terroristas como Hezbolá y Hamás".