Estas ofertas diplomáticas buscan desactivar un conflicto que amenaza con desestabilizar toda la región del Caribe.

Panamá ha expresado su temor de que una escalada militar pueda afectar gravemente la operación del Canal de Panamá y desatar una crisis regional de grandes proporciones. Como parte de su propuesta, el gobierno panameño incluso ha sugerido la posibilidad de "acoger a ciertas personas del régimen venezolano", insinuando una vía para una salida negociada del poder. Por su parte, Catar ha asegurado que ya ha iniciado comunicaciones con ambas partes para explorar una posible mediación.

Estas iniciativas se suman a un esfuerzo previo del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se ofreció a mediar en una conversación con Donald Trump, aunque, según se informa, no recibió una respuesta positiva por parte de la Casa Blanca. Mientras tanto, en un movimiento contrastante, el gobierno de Nicolás Maduro ha hecho un llamado a Colombia, Brasil y México para formar un "ejército multinacional", una propuesta que refleja su preparación para un escenario de confrontación. La emergencia de estas ofertas de mediación evidencia la creciente preocupación internacional ante la posibilidad de un enfrentamiento armado y el deseo de encontrar una solución pacífica al estancamiento político.