La Casa Blanca anunció que el petrolero será trasladado a un puerto estadounidense donde su cargamento será decomisado legalmente. La fiscal general Pam Bondi explicó que la incautación, realizada de forma segura por el FBI, la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y la Guardia Costera, forma parte de una ofensiva para desmantelar la "flota oscura" que Venezuela utiliza para evadir las sanciones internacionales.

Fuentes familiarizadas con el tema señalaron a Reuters que Washington se prepara para interceptar más buques en las próximas semanas.

La acción se enmarca en la justificación de la administración Trump de combatir el "narcoterrorismo de regímenes ilegítimos", mientras que para Caracas constituye una violación flagrante del derecho internacional y un ataque a su soberanía económica.