La campaña militar de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico oriental, que incluye bombardeos a embarcaciones calificadas como “narcolanchas”, ha generado una fuerte controversia y acusaciones de posibles crímenes de guerra. Estas operaciones, que han dejado al menos 87 muertos, son el pilar de la estrategia de presión de la administración Trump en la región, pero su legalidad y métodos están bajo intenso escrutinio. Según un mapeo del diario The Washington Post, se han realizado al menos 22 operaciones, de las cuales nueve ocurrieron frente a Venezuela y cuatro frente a la costa de Buenaventura, en Colombia. El Pentágono está debatiendo qué hacer con los sobrevivientes de estos ataques, y noticias recientes han suscitado interrogantes sobre la legalidad de las órdenes emitidas.
La organización Human Rights Watch ha calificado estas acciones como “ejecuciones extrajudiciales” y ha pedido a los gobiernos aliados de EE.
UU. que alcen la voz en contra.
Un caso particularmente polémico es el del 2 de septiembre, donde la Casa Blanca reconoció el asesinato de dos personas que habían sobrevivido a un primer impacto. Un video mostrado a congresistas, que revela los últimos momentos de estas dos personas, podría ser clave en las investigaciones. A pesar de que altos mandos militares rechazan las versiones sobre una orden para “matar a todos”, la falta de transparencia y el tratamiento de los sobrevivientes han intensificado las críticas. Estas operaciones letales son presentadas por la administración Trump como una lucha necesaria contra el narcotráfico, pero para muchos analistas y organizaciones de derechos humanos, representan un uso desproporcionado de la fuerza que viola el derecho internacional.
En resumenLos ataques sistemáticos de Estados Unidos contra supuestas 'narcolanchas' en aguas internacionales han puesto en tela de juicio la legalidad y la ética de su estrategia antinarcóticos. Las crecientes denuncias de ejecuciones extrajudiciales y la falta de un debido proceso para los tripulantes de estas embarcaciones han generado una crisis de derechos humanos en medio de la ofensiva geopolítica de Washington en la región.