La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, conectó directamente la incautación del petrolero venezolano con esta nueva estrategia, afirmando que el presidente ha adoptado un enfoque en la región que no se veía “desde hace bastante tiempo”. Analistas señalan que esta doctrina justifica un mayor intervencionismo, combinando despliegue militar, como las operaciones en el Caribe, con aranceles y otras formas de presión económica.

La estrategia genera una creciente “zozobra” en la región, al legitimar una política exterior más agresiva y unilateral por parte de Washington, que busca recuperar su poderío y contrarrestar la creciente influencia de China en el hemisferio.