Su escape fue una operación compleja que, según informes, incluyó una salida por mar y un vuelo facilitado por EE. UU. Un grupo de rescate estadounidense liderado por el veterano de guerra Bryan Stern confirmó su participación en la evacuación, negando que hubiese sido contratado por Donald Trump. La propia Machado afirmó en Oslo estar “trabajando de manera ardua” con el gobierno estadounidense. La reacción del chavismo fue de total rechazo.
Nicolás Maduro acusó a Machado de “aplaudir” el “secuestro” del petrolero venezolano desde Oslo, mientras que Diosdado Cabello, en un tono irónico, aseguró que el régimen conocía sus planes y que “nosotros la pusimos en Europa”. La presencia de Machado en Noruega, donde justificó las acciones militares estadounidenses y pidió a los países democráticos bloquear los ingresos de Maduro, ha sido interpretada como un punto de inflexión.
Su discurso, en el que aseguró que “la tiranía en Venezuela acabará muy pronto”, busca intensificar la presión internacional sobre un régimen que, según ella, está invadido por “agentes rusos, agentes iraníes y grupos terroristas como Hezbolá y Hamás”.













