La amenaza de Donald Trump de extender sus acciones militares a territorio colombiano ha sido un punto de particular fricción, provocando el rechazo del presidente Gustavo Petro, quien defendió la soberanía nacional. En contraste, otros países han optado por un rol de mediación.
Panamá se ha ofrecido formalmente para mediar en el conflicto entre Washington y Caracas, una propuesta que incluye la posibilidad de acoger a “ciertas personas del régimen venezolano” como parte de una solución negociada. Este ofrecimiento se produce después de que Panamá restaurara relaciones consulares con Venezuela, enfocándose principalmente en temas migratorios. Mientras tanto, el gobierno de Nicolás Maduro ha buscado el apoyo de sus aliados, agradeciendo al presidente Petro por su defensa de la soberanía latinoamericana y afirmando que “cuenta con Venezuela para garantizar la paz”. Estos movimientos diplomáticos reflejan el complejo ajedrez geopolítico en la región, donde los países intentan navegar entre la presión de Estados Unidos, la crisis venezolana y la defensa de sus propios intereses nacionales.










