En total, 12 aerolíneas han pausado sus servicios, reduciendo los viajes internacionales de 105 a solo 63.

El gobierno venezolano ha intentado minimizar el impacto, afirmando que esperaba que las operaciones se reanudaran en 48 horas y que las compañías nacionales buscarían compensar la demanda.

Sin embargo, esta situación es un claro indicador de cómo la presión estadounidense se traduce en un aislamiento logístico y económico para Venezuela. A pesar de lo que se ha descrito como un “bloqueo aéreo”, se ha reportado la llegada de vuelos de repatriación, como uno con 172 migrantes deportados desde Phoenix, Arizona, y otro con 259 desde México, mostrando que ciertos corredores aéreos se mantienen operativos para fines específicos.