Se ha reportado que ambos líderes sostuvieron un “diálogo respetuoso” por teléfono, un giro que abre múltiples escenarios en el conflicto. Uno de los informes más llamativos detalla que Maduro habría solicitado 200 millones de dólares en un presunto acuerdo para abandonar Venezuela y garantizar su protección.

Este supuesto pacto, descrito como una situación en la que Maduro se encuentra “entre la espada y la pared”, no ha sido confirmado oficialmente, pero refleja la complejidad de las negociaciones que podrían estar ocurriendo tras bastidores. La posibilidad de una salida pactada se ve reforzada por los intentos de mediación de otros países.

Panamá, por ejemplo, se ha ofrecido como mediador en la tensión entre Estados Unidos y Venezuela, e incluso ha sugerido que podría “acoger a ciertas personas del régimen venezolano”.

Por otro lado, un magnate brasileño, cuyo nombre no se menciona, habría viajado a Caracas para pedirle personalmente a Maduro que deje el poder.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, también conversó telefónicamente con Maduro sobre el despliegue militar estadounidense.

Este abanico de interacciones diplomáticas, tanto públicas como secretas, sugiere que, a pesar de la retórica bélica, la vía de la negociación sigue siendo una opción explorada por varios actores internacionales para resolver la crisis venezolana.