En el ámbito militar, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ha asegurado que las fuerzas armadas venezolanas están listas para un “escenario bélico”. Paralelamente, informes de The New York Times revelaron que Maduro ha tomado medidas de seguridad personal extremas, como cambiar de residencia y de número de celular, ante el temor de un ataque directo. En el frente diplomático, Maduro ha buscado fortalecer sus alianzas con países que se oponen a la política de Washington. Mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, para discutir el despliegue militar de EE. UU. en el Caribe.
Asimismo, agradeció públicamente al presidente de Colombia, Gustavo Petro, por su defensa de la soberanía de América Latina frente a las amenazas de Trump, afirmando que Colombia “cuenta con Venezuela para garantizar la paz”.
Esta estrategia busca construir un frente común contra lo que Maduro considera una agresión imperialista. A pesar de estos esfuerzos, reportes indican que Maduro ha buscado apoyo en sus aliados tradicionales, Rusia y China, sin obtener hasta el momento el respaldo firme que le ofrecieron en años anteriores, lo que podría dejarlo en una posición más aislada frente a la ofensiva estadounidense.













