Entre ellos se mencionan el “alto riesgo de detención injusta, tortura, terrorismo, secuestro, aplicación arbitraria de las leyes locales, delincuencia, disturbios civiles y deficiente infraestructura sanitaria”. El comunicado oficial subraya que la ausencia de una embajada estadounidense operativa en Caracas desde 2019 imposibilita la prestación de asistencia consular o apoyo en caso de emergencias, dejando a los ciudadanos completamente desprotegidos. Además, la advertencia señala la escasez generalizada de servicios básicos como gasolina, electricidad, agua potable, alimentos y medicamentos, lo que agrava aún más las condiciones de vida y seguridad. Esta alerta se emite en un momento de máxima tensión política, coincidiendo con las amenazas de acciones militares por parte del presidente Donald Trump y las operaciones letales en el Caribe. La medida no solo busca proteger a los ciudadanos estadounidenses, sino que también funciona como un acto de presión diplomática que aísla aún más al gobierno de Nicolás Maduro, al declarar oficialmente a Venezuela como un territorio de alto riesgo e inseguro para cualquier visitante de Estados Unidos.