La respuesta venezolana se ha movido en varios frentes.
Por un lado, el Fiscal General, Tarek William Saab, expresó su "apoyo absoluto" a Maduro "para la defensa de nuestra nación por la vía de las armas", aunque también se mostró a favor de "abrir el diálogo con EE.
UU.".
Esta dualidad refleja una estrategia que no cierra la puerta a la negociación, a pesar de la retórica confrontacional.
En el ámbito interno, el Partido Comunista de Venezuela, un aliado histórico del chavismo, ha exigido a Maduro que aclare los detalles de su conversación telefónica con Donald Trump, mostrando fisuras en el frente político oficialista. Como parte de una contraofensiva narrativa, el gobierno venezolano ha publicitado sus propios logros en la lucha antidrogas, informando la incautación de 65,5 toneladas de drogas en 2025 y la neutralización de 418 aeronaves ilícitas, en un claro intento de contrarrestar las justificaciones de Washington para sus operaciones militares en la región.













