Panamá ha emergido como un potencial mediador, ofreciéndose para facilitar el diálogo e incluso para "acoger a ciertas personas del régimen venezolano" como parte de una solución negociada.
La propuesta panameña, que se da en un contexto donde las relaciones consulares con Venezuela se habían restaurado solo por temas migratorios, busca crear un puente diplomático para desactivar el conflicto.
En una línea completamente opuesta, China ha manifestado su firme rechazo a los planes de Estados Unidos de llevar a cabo operaciones militares dentro de Venezuela. Un portavoz de la cancillería china afirmó que Beijing se opone a "toda injerencia de fuerzas externas en los asuntos internos de Venezuela", alineándose con la postura de Caracas. A estas voces se suma la del papa León XIV, quien desde el Vaticano ha hecho un llamado al diálogo antes de que se considere cualquier operación contra territorio venezolano. Por su parte, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, conversó telefónicamente con Nicolás Maduro sobre el despliegue militar estadounidense, mostrando la preocupación que el conflicto genera en potencias fuera del hemisferio occidental.













