"El departamento tiene un plan de contingencia para todo.

Somos una organización de planificación...

Por lo tanto, estamos a disposición del presidente, nuestro comandante en jefe, para hacer lo que sea necesario si se nos solicita", afirmó Wilson.

Esta declaración se produce en un contexto de máxima tensión, marcado por las operaciones militares en el Caribe y las amenazas de una intervención terrestre. La existencia de este plan de contingencia sugiere que las fuerzas estadounidenses podrían desplegarse en Venezuela si así lo ordena el presidente Trump, lo que genera una profunda preocupación sobre la posibilidad de una intervención extranjera y sus consecuencias para la estabilidad política en Caracas y en la región. La confirmación del plan refuerza la percepción de que la estrategia estadounidense contempla todos los escenarios, incluyendo el uso de la fuerza, para lograr un cambio de régimen en Venezuela.