Un vuelo con 172 migrantes deportados desde Phoenix, Arizona, aterrizó en Caracas, en un aparente desafío al "bloqueo aéreo".

Sin embargo, aerolíneas comerciales como la panameña Copa y la colombiana Wingo suspendieron temporalmente sus servicios hacia y desde Caracas, citando interferencias en los sistemas de navegación. Esta situación ha llevado a que países como Noruega y Suiza desaconsejen a sus ciudadanos viajar a Venezuela, aludiendo al deterioro de la seguridad y a las crecientes restricciones aéreas.