Esta amenaza representa un cambio significativo en la estrategia antidrogas, pasando de operaciones marítimas a una posible intervención directa en territorio soberano.
Trump justificó la inminencia de la ofensiva terrestre argumentando que sería más efectiva que los bombardeos a embarcaciones.
"Por tierra es mucho más fácil, ¿sabes?
Sabemos las rutas que usan. Sabemos todo sobre ellos", afirmó el mandatario, sugiriendo que poseen la inteligencia necesaria para ejecutar ataques directos.
En una declaración contundente, conectó la decisión con el impacto del narcotráfico en Estados Unidos, donde mueren "cientos de miles de personas (...) todos los años", y culminó con una expresión agresiva: "Vamos a acabar con esos hijos de perr#". La amenaza no se limita a Venezuela; Trump también mencionó a Colombia, advirtiendo que el país es "susceptible" a ataques por ser una "fábrica de cocaína". Estas declaraciones han sido interpretadas por el gobierno de Nicolás Maduro como el verdadero objetivo de la presencia militar estadounidense en la región: derrocarlo. La Cancillería de Colombia, por su parte, emitió un comunicado rechazando "cualquier amenaza de agresión" y reafirmando su compromiso en la lucha contra el narcotráfico.













