Según estas versiones, todas las peticiones fueron rechazadas por la administración estadounidense.

Este diálogo se produce en un contexto de máxima tensión, con el secretario de Estado de EE.

UU., Marco Rubio, declarando que el problema de Maduro es que "ha roto todos los tratos que ha hecho". La conversación ha provocado reacciones dentro de Venezuela, donde el Partido Comunista ha exigido a Maduro que aclare los términos de la charla ante la escalada militar estadounidense en la región.