“El departamento tiene un plan de contingencia para todo.

Somos una organización de planificación”, afirmó Wilson.

Añadió que las fuerzas estadounidenses están “a disposición del presidente, nuestro comandante en jefe, para hacer lo que sea necesario si se nos solicita”. Esta declaración se produce en un contexto de máxima tensión, marcado por el despliegue naval estadounidense en el Caribe y las amenazas de acciones militares terrestres por parte del presidente Trump. La existencia de este plan de contingencia es vista como una señal clara de que Washington no solo busca presionar al gobierno de Maduro, sino que también se prepara activamente para gestionar las consecuencias de su posible colapso. La noticia ha intensificado la preocupación sobre la estabilidad política en Venezuela y el riesgo de una intervención externa, alimentando la narrativa del gobierno de Maduro de que las operaciones antinarcóticos son un pretexto para una invasión.