La administración de Donald Trump endureció su política migratoria al anunciar la suspensión de todas las solicitudes de ciudadanía y residencia permanente (green card) para inmigrantes de 19 países, incluyendo a Venezuela y Cuba. La medida, justificada por preocupaciones de seguridad nacional, representa un duro golpe para miles de personas que buscaban regularizar su estatus en Estados Unidos.\n\nEl gobierno estadounidense alegó que la decisión se basa en la necesidad de garantizar la seguridad nacional y pública, en un contexto marcado por el reciente tiroteo contra miembros de la Guardia Nacional en Washington, atribuido a un ciudadano afgano.
Tras este incidente, Trump prometió endurecer los controles y detener la inmigración desde lo que denominó "países del tercer mundo".
La suspensión afecta a una amplia gama de procesos migratorios y se suma a otras medidas restrictivas implementadas por la administración.
Para los venezolanos y cubanos, que ya enfrentan complejas situaciones políticas y económicas en sus países de origen, esta decisión cierra una vía legal fundamental para establecerse en Estados Unidos. La medida fue anunciada como parte de una revisión más amplia de las políticas de asilo y visado, y se enmarca en una retórica antiinmigración que ha sido central en el gobierno de Trump. Críticos de la medida argumentan que castiga de manera indiscriminada a poblaciones vulnerables y utiliza un incidente de seguridad como pretexto para implementar una agenda migratoria más restrictiva.
En resumenEn una drástica medida migratoria, el gobierno de Trump suspendió los procesos de ciudadanía y residencia para venezolanos, cubanos y ciudadanos de otros 17 países. Justificada por motivos de seguridad, la decisión cierra vías legales de inmigración y refleja un endurecimiento general de la política de la Casa Blanca hacia la inmigración.