Reportes de prensa internacional, citando fuentes familiarizadas con la conversación, aseguran que Maduro habría solicitado una serie de condiciones para abandonar la presidencia, entre ellas una amnistía para él y más de 100 de sus funcionarios, incluyendo a la primera dama Cilia Flores, y la posibilidad de que la vicepresidenta Delcy Rodríguez dirigiera un gobierno interino. Incluso se mencionó una presunta petición de 200 millones de dólares para facilitar su salida.

Según estas versiones, Trump rechazó de plano estas solicitudes y, en cambio, entregó un "ultimátum" para que Maduro dejara el poder. El senador estadounidense Markwayne Mullin confirmó que a Maduro se le ofreció "la oportunidad de irse" a "Rusia o a otro país". La revelación de la llamada y sus presuntos detalles provocó reacciones internas en Venezuela, donde el Partido Comunista exigió a Maduro aclarar el contenido de la charla ante la escalada militar. En definitiva, la conversación expuso las profundas diferencias entre ambas administraciones y fue el preludio de un endurecimiento de la retórica y las acciones de Washington.