Somos una organización de planificación”, afirmó Wilson, añadiendo que las fuerzas armadas están listas para actuar según las órdenes del comandante en jefe. “Por lo tanto, estamos a disposición del presidente, nuestro comandante en jefe, para hacer lo que sea necesario si se nos solicita”, concluyó.

Esta revelación se produjo en un contexto de máxima presión, coincidiendo con el despliegue militar en el Caribe y las amenazas de operaciones terrestres. La existencia de dicho plan alimenta las especulaciones sobre el tipo de rol que Estados Unidos podría desempeñar en una Venezuela post-Maduro, generando preocupación sobre una posible intervención militar directa para estabilizar el país o asegurar sus intereses estratégicos. Para el gobierno venezolano, esta confirmación es una prueba más de las intenciones injerencistas de Washington.