Este despliegue no se ha limitado a aguas internacionales; Estados Unidos ha consolidado alianzas estratégicas en la región para ampliar su capacidad logística.

República Dominicana autorizó el uso temporal de su aeropuerto internacional y la base aérea de San Isidro para operaciones militares. En Trinidad y Tobago, ubicado a solo 10 kilómetros de Venezuela, se está instalando un radar de vigilancia y se han realizado ejercicios militares conjuntos. Además, se han llevado a cabo entrenamientos con fuerzas panameñas.

El gobierno venezolano ha respondido con firmeza, calificando el despliegue de “terrorismo psicológico” y una “amenaza colonialista”. El presidente Nicolás Maduro ha ordenado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana permanecer en alerta máxima para defender el territorio, mientras que el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, advirtió a Estados Unidos que “no cometan el error de agredir” a Venezuela.